Red Dawn

Diary Entry forRed Dawn

Eiblin's profile
Eiblin
Thursday, 16 October 2025

En estos tiempos es más peligroso ser estudiante que un criminal Después de haber llorado a mares y quedarme con un nudo en la garganta 😖, gracias a la recomendación de @xeissenberg (https://boxd.it/ekaN5), puedo decir que Rojo Amanecer tiene uno de los finales más devastadores, crueles, abrumantes, desesperanzadores y tristes que he visto en toda mi vida. Tan solo pensarlo, ya me pongo a llorar. Ni las películas fríamente calculadas para generar terror logran generar lo que este final me causó: me rompió en mil pedazos, me perforó el alma, y me deprime que sea real. Es traumático ponerse en los zapatos de aquellos jóvenes estudiantes, profesores y civiles que, un 2 de octubre de 1968, en medio de una protesta pacífica, fueron víctimas de una de las masacres más atroces y silenciadas de la historia mexicana. Y más perturbador aún es reconocer que la misma semilla de poder, egoísmo y ambición que causó aquello sigue viva en muchos rincones del mundo, floreciendo en seres corruptos, sedientos de poder, atención y dinero. Todo esto siembra en mí toda una amargura que me resulta inefable, pero que voy a tratar de explicar: Primero, quiero dejar claro que esto es mucho más que una simple película. Es ilógico juzgarla como una pieza de entretenimiento, porque Rojo amanecer no busca entretener, busca despertar. Nos obliga a ver la fractura de un sistema podrido y la podredumbre de las ratas que lo manejan. Es una película que te deja pensando en la censura, la violencia y la facilidad con la que se pueden arrebatar los derechos fundamentales. Pero sobre todo, te deja con una tristeza inmensa, porque no se puede ver algo así sin que algo adentro de ti se rompa, sin que te hierva la sangre ante tanta injusticia que sigue repitiéndose incluso hoy. Y me pregunto: ¿Cómo podemos ser tan ciegos ante el horror y perseguir la discrepancia ideológica con semejante brutalidad? ¿Cómo puede el ser humano infligir el mismo dolor que teme? ¿Cómo puede destruir, torturar y asesinar a quienes solo buscan ser escuchados? ¿Cómo podemos ser tan hipócritas, tan vacíos de empatía, tan cómodos en nuestra indiferencia? ¿Dónde quedó esa conciencia, ese mínimo sentido de humanidad que debería recordarnos que cada vida toca a miles más? Ellos solo eran jóvenes que soñaban con un país más justo y menos roto. Y aún así, los condenaron a un final que ninguna mente cuerda podría justificar. Entiendo que muchos puedan pensar que la brutalidad policial es una reacción a manifestantes violentos. Pero si la causa de esa protesta es la violación de los derechos humanos y el atentado contra la vida de miles de estudiantes y civiles… ¿por qué no ejercer la voz, el poder y el derecho fundamental de exigir justicia? ¿No sería eso lo justo para quienes te dieron el privilegio de estar en el poder? Y aunque sea un asunto complejo —donde la violencia pueda provenir de cualquier bando—, todos sabemos que muchas veces una protesta pacífica termina manchada por infiltrados de élite, sólo para justificar la represión. Debe ser desgarrador saber que tus hijos están allí, donde cualquier “bala perdida” o acto premeditado puede acabar con su vida. Lamentablemente, protestar es poner la vida en riesgo y los nervios de tus seres queridos al borde del colapso. “Con el gobierno no se juega, ¿sabes cuántos muertos hay? ¿Cuántos estudiantes hay en la cárcel?” Si hay tanta sangre derramada, hay aún más razones para no rendirse. Porque, si todos pensaran “que protesten otros”, nadie lo haría… y seguiríamos viviendo bajo una corona invisible. “Ay, mami, no te preocupes. ¿Qué puede pasar?” Qué inocencia tan trágica 😭. A veces la ingenuidad complica entrever de lo que es capaz el ser humano cuando lo mueven la intolerancia, el poder, la avaricia, el orgullo, el egoísmo, la ambición y el deseo de mantener privilegios. Podemos ser muchas cosas, pero elegimos ser huracanes que devoran la esperanza y arquitectos de nuestra propia ruina. Y ese grupo de personajes con poder en sus manos, guiados por todas esas motivaciones, les conviene que la gente sea sumisa, que viva atada por la cultura del terror; que seamos máquinas, loros, seres no pensantes que cuestionen. Porque sin nosotros, ellos no son nada. Y, sin embargo, conservan su poder manipulando la información a su antojo, moldeando la percepción mediática y volviendo nuestro miedo su mejor arma. ¿Qué debe pasar por la mente de esas personas al saber que van a causar muertes? No son cifras solamente. Son personas con familias, padres, hermanos, hijos. Cada vida perdida deja tras de sí una cadena de dolor inimaginable. ¿Dónde queda la democracia? ¿Dónde queda el diálogo? ¿Dónde queda la humanidad? Estoy horrorizado. Y el hecho de que Rojo amanecer haya sido censurada, grabada de forma clandestina con recursos limitados, se nota incluso en los sonidos; se nota mucho en los audios, porque literalmente parece una película de los primeros años del cine sonoro, donde cualquier ruido hacía que el micrófono se ripiara. Aún así, pese a las deficiencias técnicas, esta película me pareció profundamente provocadora, reflexiva y desgarradora. No solo me hizo pensar: me destrozó intentando asimilar cómo puede existir algo así. Rojo amanecer es una película que todos deberíamos ver al menos una vez en la vida. Por lo que logra transmitir: el horror y la desesperación constante de quienes fueron silenciados aquel 2 de octubre de 1968. Ese día, en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, miles de estudiantes, profesores y civiles se reunieron para manifestarse pacíficamente como parte del Movimiento Estudiantil del 68, que exigía libertades democráticas, justicia social y el fin de la represión. Lo que comenzó como una protesta llena de ideales terminó convertido en una masacre. El ejército y un grupo paramilitar conocido como el Batallón Olimpia —identificados por usar un pañuelo blanco en la mano— abrieron fuego contra la multitud, dejando a su paso cientos de muertos, desaparecidos y heridos. Aunque el gobierno intentó ocultar los hechos, mintiendo descaradamente en los medios y culpando a los propios estudiantes, los testimonios de sobrevivientes y periodistas dejaron al descubierto la magnitud del horror. Durante años, el suceso fue silenciado. Los archivos permanecieron clasificados, las cifras manipuladas y las voces de las víctimas, borradas. Rojo amanecer nació de ese silencio. Filmada en 1989 por Jorge Fons, fue la primera película mexicana en retratar abiertamente la masacre de Tlatelolco. Esta película retrata con crudeza la matanza no desde las calles, sino desde un apartamento donde una familia vive, escucha y siente cómo el país se desangra detrás de las paredes. Y es a partir de esa claustrofobia que se narra esta tragedia. Esta es una película que cumple su cometido de manera tan honesta y brutal que ponerle una calificación es lo de menos, ya que esto no es entretenimiento, es la realidad misma —y eso la hace aún más terrorífica y deprimente. Tanto que me tiembla todo el cuerpo. Es una película que te obliga a entender cómo esos hechos ocurridos hace más de medio siglo aún resuenan hoy. Y sí, puede que algunas cosas hayan cambiado, pero muchas heridas siguen abiertas. Y pues, ¿qué podemos hacer al respecto? Lo mínimo es transformarnos a nosotros mismos, inculcando la generosidad, la empatía, la caridad y la bondad a quienes nos rodean —nuestros hijos, amigos, generaciones futuras— porque una sola vida puede afectar a muchas otras. Y creo que ese es el mensaje más grande que puedo sacar de todo esto: que el cambio empieza en cada uno. Pero ese cambio sólo tiene sentido si recordamos. Si no olvidamos a quienes lo perdieron todo por levantar la voz. Solo las víctimas supieron lo que realmente ocurrió… No puedo imaginar la cantidad de estudiantes a quienes no les abrieron la puerta, que murieron en la desesperación, o se quedaron estáticos creyendo que era una simple provocación. Pero la “provocación” eran francotiradores, militares con metralladora disparando a jóvenes indefensos. Es evidente que no se puede pelear sin armas contra el gobierno. Ellos lo tienen todo. Y los demás, apenas una voz. ¿Por qué lo hicieron? Porque “les dieron órdenes”. ¿Y siempre hay que cumplir las órdenes? ¿Siempre? ¿De verdad se tiene que derramar tanta sangre para lograr un cambio verdadero? Definitivamente, esta es una película que todos debemos ver alguna vez en la vida. No para entretenernos, sino para recordar. Para no olvidar que el silencio también mata. Que la indiferencia es el arma más letal de todas. Y que la memoria es lo único que puede mantenernos humanos. PD: dios mio 😭 de verdad que entre más pienso, más se siente como una pesadilla, como un infierno, fue todo tan asquerosamente cruel y lo de las bengalas, dando a entender que todo había acabado, porque el meeting según la película ya había acabado y luego pasó todo. Cómo intentaron culpar a los estudiantes distorcionando los hechos, después que los perseguían y entraban a las casas para terminarlos de matar. Y si te negabas, eras un cadáver más. It's insane. Oficialmente un trauma que jamás volvería a ver.

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saúl

Red Dawn

Rojo Amanecerpresenta un retrato dolorosamente vigente de un México violento y corrupto, contando una historia conocida, desde el punto de vista de una familia común, lo cual la hace aún más interesante. A nivel técnico no me parece nada muy especial pero sí creo que está bien lograda la sensación claustrofóbica y la tensión que genera usando estos encuadres tan cerrados que aportan bastante a la experiencia. Aún así pienso que la importancia de esta película en la historia del cine Mexicano no se debe a sus aspectos técnicos, sino al rol que juega manteniendo vivo el recuerdo de lo ocurrido en el 68, y a mi parecer por ese lado sí funciona muy bien, pues se atreve a retratar lo sucedido con una crudeza que causa impacto en el espectador y se mantiene en la memoria.

6d ago

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