Diary Entry forStalker
It’s almost impossible to review this or say anything interesting, as this is one of the most complex films ever made. The true ‘meaning’ is really up to your interpretation, as the film doesn’t give much away. Like every Tarkovsky film it’s slow paced and thought provoking. Personally I preferred Mirror, but there’s no doubting this films greatness. Visually stunning and a true piece of cinematic history.
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Stalker
I. EPIFANÍA: [Sonando Matthäus-Passion BWV 244/ Zweiter Teil 39: “Erbame Dich” by Johann Sebastian Bach] (https://open.spotify.com/track/5Mc13h4K1SMfXEQlX4YvOT?si=HAEBwTD2SMmRiy1nm-spF) WOW. Esta ha sido una de las reseñas más difíciles que he escrito, porque ¿cómo rayos podemos hacerle justicia con palabras a una experiencia inefable, profundamente hipnótica y trascendental como lo ha sido esta obra titánica y demencial que se sale de cualquier punto de referencia existente? Me siento hasta inútil tratando de poner en palabras lo etéreo, profundo y fascinante que se sintió esta obra maestra; completamente indignado por ser incapaz de expresar de forma coherente lo estimulante y transformador que fue este viaje astral. Me siento igual de perdido que los tres pilares fundamentales de la existencia en este torrente abrumador de percepciones, pensamientos y creencias que atravesaron abruptamente a mi alma como un nudo que parece imposible de desenredar. Como espectador, no tuve ni la más minúscula idea de que sería víctima de uno de los mejores viajes existenciales jamás hechos. Tan pequeño me siento en su inmensidad y tan espiritualmente agradecido por la experiencia sensorialmente extraordinaria que resultó ser. Una que puede cambiar según quién la contempla y su estado espiritual en ese momento; lo que hace de la película una obra atemporal en constante metamorfosis, fuera de cualquier marco de referencia imaginable. Realmente, Tarkovsky se conectó a la fuente cósmica y, en colaboración con las fuerzas desconocidas del universo, nos trajo a las puertas del séptimo arte, lo que considero un viaje introspectivo a las entrañas de nuestra propia existencia. Uno que trasciende toda lógica; y que, por tanto, no tiene sentido preguntarse qué está pasando ni por qué mientras se ve. Más que una historia convencional, es una experiencia meditativa y metafísica en un ambiente postapocalíptico y decadente. Que más allá de ser entendida, está diseñada para ser contemplada y evocar reflexión en el espectador. Luego, cada palabra y alegoría expresada encontrará su significado y su profundidad en el post-visionado (se los juro). Para dar algo de contexto, la historia se centra en La Zona, un espacio misterioso y aislado por el gobierno, prohibido para cualquier civil, donde ocurrió un evento inexplicable y de origen desconocido. Se dice que aquellos que se adentran en ella no siempre regresan, y que allí los deseos pueden cumplirse de formas que desafían la razón. Dentro de este territorio en constante cambio, surgen los Stalkers: guías que conocen los senderos y peligros de la Zona, capaces de acompañar a quienes buscan respuestas profundas sobre sí mismos. Nuestro protagonista es uno de ellos, y su misión es llevar a un escritor, representante del arte, y a un profesor, representante de la ciencia, hasta la Zona para confrontar sus deseos más íntimos y recuperar el propósito de sus vidas. II. EXPERIENCIA: [Sonando They Go Long by Eduard Artemyev] (https://open.spotify.com/track/5aIOKI9ZeabQrvQ75jVZfL?si=lBolZSFIS7qZTgTYfbJiXQ) Me dejó sin palabras, sentado en mi habitación, sintiendo una especie de fascinación indescriptible. En ese instante, sentí que el alma me había regresado al cuerpo y algo en mí había cambiado. Lo último que recordaba con nitidez fue escuchar una voz que me decía: “¡Detente, no te muevas!” cuando decidí tercamente, por voluntad propia, tomar el camino más fácil y casi acabar con mi propia vida. ¡Oh, Stalker, apiadate de nosotros! Hombres de poca fe, podridos en su amor propio y dolidos en su ego frágil… Siento que en ese preciso instante crucé el umbral. Me dejé caer en un vórtice a través de lo infinito, donde el tiempo se descompone y la realidad deja de ser tangible. Pasé de ver este mundo distópico con una mirada sepia, desgastada, nublada, obtusa y plana a sentir algo de verde esperanza, calma, silencio y paz. Un estado de contemplación casi meditativo y profundamente surreal que me deslumbró con la poesía filosófica de las cuestiones más hondas de la existencia humana. Me sentía aventurando esos espacios tan hermosos como devoradores, cargando el peso de aquellos rostros cansados, arrugados y angustiados… llenos de miedo y duda ante la incertidumbre de lo desconocido; de un interior que grita, pregunta y cuestiona, pero desde una realidad obtusa, limitada e incompleta que impide al visitante desintegrar la máscara que cubre su rostro y la catarata que nubla su vista; siendo su ignorancia selectiva, o quizá su ego, el principal causante que impide finalmente enfrentarse consigo mismo en la habitación de los deseos. "Me cago en la humanidad. De toda la humanidad solamente estoy interesado en un único hombre: yo mismo. Esa es mi cuestión. ¿Valgo algo o sólo soy una mierda más como todos los demás?" Creo que escribo porque estoy tan atormentado e inseguro de mí mismo que necesito probar mi valía ante mí y los demás. III. LA ZONA: [Sonando Meditation by Edward Artemyev] (https://open.spotify.com/track/4V5UW31kW26I3dYdxfZnNl?si=04279597b27d421d) En una atmósfera húmeda y densa donde yacen restos humanos, hierro oxidado y estructuras devoradas, el Stalker suele lanzar una tuerca atada a un trozo de tela como única brújula en un territorio donde avanzar en línea recta es perderse en las ruinas. El metal cae y desaparece entre la hierba, el fango y el agua estancada. Todo parece vivo, pero no de una forma que podamos comprender. Porque aquí nada permanece. La Zona se repliega y se reconfigura. Lo que fue seguro ayer, deja de serlo hoy; lo que parecía camino se vuelve trampa. Como un laberinto que se construye a la medida de tu mente y de tus grietas. Los infelices que pierden toda la esperanza en Dios y en sí mismos, son bienvenidos, pero eso no les asegura su estadía. A lo lejos, el canto de un cuco resuena como una señal indescifrable, mientras pulsos electrónicos apenas audibles se disuelven en el paisaje como una partitura ilusoria. Una brisa fantasmal atraviesa el espacio y los delirios mentales abruman el sueño. Nada es confiable. Y sin embargo, todo parece inevitable. Me resulta inevitable no pensar en la Zona como la vida misma: un espejo espiritual que refleja lo que somos y un interior que muta con la misma fuerza orgánica y extraña de la naturaleza. Que así como puede abrazar con sus árboles y praderas, puede devorar con nuestras propias dudas, miedos y deseos más profundos; rasgando las capas del ego hasta dejarnos desnudos ante nuestra propia esencia. Un lugar de color sepia en primera instancia desconocido, tenebroso, frío y opresivo, tal como un túnel abandonado; un espacio aislado donde el tiempo es anormal, donde la memoria pierde toda fiabilidad y cada paso parece arrastrarte más hacia una realidad fragmentada e incierta que parece generar más preguntas que respuestas. Podemos encontrar la luz o no. Salir completamente transformados o quebrarnos y jamás ser reparados. Todo depende de nuestra voluntad y capacidad para distinguir la ilusión pasajera de nuestras creencias de lo que realmente es y siempre ha estado frente a nuestras narices. Como creadores de nuestra propia experiencia, somos el instrumento ciego de nuestra propia destrucción o arquitectos conscientes de nuestra propia salvación. Todos estamos y vivimos en carne propia la Zona. Podemos atravesarla, incluso salir de ella, pero nunca ilesos. Es así como somos testigos de un viaje de autodescubrimiento: hombres de poca fe, atrapados en las trampas de su propia mente, quizá condenados a no reconocerse ni siquiera cuando están frente a sí mismos. La Zona se torna realmente inquietante cuando estos seres comienzan a mirarte fijamente a los ojos; rompiendo visualmente la cuarta pared y haciendo que, por un instante de 3 horas, te sientas dentro de ella, experimentando la colisión de los tres elementos más esenciales para la humanidad: la fe, el arte y la ciencia. Una trinidad insostenible que necesita ser observada, sentida y cuestionada para mantenerse con vida; ya que, sin alguien que la mire, dude e interprete, jamás se completa. Es aquí donde entramos nosotros como el cuarto elemento indiscutible: los espectadores como los enlaces químicos de esa triqueta que hacen posible la reacción entre fe, razón y creación. Espíritu, periespíritu y materia; ciencia, arte y fe. Tres fuerzas, donde la ciencia y la fe son opuestas y complementarias, y el arte actúa como lazo y punto de encuentro, donde el artista propone y el espectador completa. Es el núcleo mismo de nuestra naturaleza, puesto que, ¿qué seríamos sin la fe? ¿Qué seríamos sin la certeza de la ciencia? ¿Y qué seríamos sin el arte, sin la música, sin el cine, sin todo aquello que nos permite sentir y trascender? Al final, "La humanidad existe con el único objetivo de crear obras de arte”. IV. EL PROPÓSITO DE LO VULNERABLE. [Sonando Stalker Theme by Eduard Artemyev] (https://open.spotify.com/track/35il2zXLhywIL1Fpq0AQoh?si=69380d5cca2a49e8)(Maravilloso tema, si pueden escúchenlo mientras leen esta sesión). “Permite que todo se vuelva realidad. Permíteles creer. Y permíteles reírse de sus pasiones, porque lo que ellos llaman pasión no es, en realidad, ninguna energía interior, sino tan solo la fricción entre sus almas y el mundo exterior. Pero, más que nada, permíteles creer en sí mismos y ser necesitados como niños, porque su debilidad es una gran cosa, y la fuerza no es nada." "Cuando un hombre nace, es débil y flexible; cuando muere, es rígido e insensible. Cuando un árbol crece, es tierno y dócil; pero cuando está seco y rígido, muere. La rigidez y la fortaleza son compañeras de la muerte, mientras que la docilidad y la vulnerabilidad son la personificación de la vida. Porque aquello que se ha endurecido… nunca triunfará." Donde el hombre se quiebra, el espíritu encuentra destellos de luz, desarrolla su consciencia y se transforma. La vulnerabilidad es símbolo de nuestra humanidad y en ella se encuentran los gérmenes de la compasión, la piedad y la empatía; por tanto, de la caridad misma y el amor al prójimo. En la debilidad del espíritu defectuoso —en ese fango miserable, cuna del egoísmo y el orgullo— pueden abrirse caminos hacia la Zona. No es más que cuestión de permitir que las falsas cataratas que nublan la visión se desvanezcan, para que la verdadera libertad emerja en la desintegración de lo que nos corrompe. Aceptando que existe cierto grado de responsabilidad —y por tanto de culpa— en el efecto en cadena que nuestras malas decisiones han causado, tanto en nuestra vida como en la de los demás. Cargando con las consecuencias de nuestros actos y soportando el peso del infierno que nosotros mismos hemos provocado. Así veo que la fortaleza, y consigo la felicidad, realmente nace en ese proceso transformador donde el sufrimiento deja de ser castigo y se convierte en medio para reparar las grietas del ser y despertar una consciencia más elevada, capaz de construir nuevos comienzos. Donde la voluntad más honesta parece consistir en actuar con integridad, aprender de cada experiencia y mantener la conciencia lo más limpia posible, disminuyendo paulatinamente el peso de la carga y acercándose a una felicidad más auténtica. Es aquí donde me resulta apropiado analizar la figura del Stalker, que se revela como portador de la fe, guía de ese viaje interno, sabio en sus indicaciones alegóricas. Puede parecer un peón o una marioneta, pero es elección propia: vive para llevar a otros hasta el límite de sí mismos, aun sabiendo que jamás podrá cruzarlo por sí solo. De esa dedicación brota su existencia, su alegría y su sentido. Lo que me hace recordar que no somos sin los demás, y que no existe felicidad completa cuando no se comparte. Porque quien limpia las lágrimas de los demás no tiene tiempo para limpiar las suyas... Y no porque las ignore, sino porque encuentra una felicidad tan genuina en ese acto de amor que sus propias lágrimas nacen solo de la auténtica alegría de ver al otro sentirse mejor. Un flujo magnético invisible. Una colaboración tácita entre almas rotas que, sin saberlo, comienzan a repararse mutuamente. Una sinergia poderosa donde todos somos útiles. Dar y en ese mismo acto, transformarse. Podemos ser como ese árbol: frondosos y frágiles a la vez, capaces de dar sombra y oxígeno… o endurecernos hasta volvernos estériles. Porque al final todo aquello que se hace rígido muere. Y todo aquello que permanece vulnerable vive. V. REFLEXIONES FINALES. Cuatro hombres y cuatro maneras de vivir el mundo. Todos buscan respuesta a las preguntas que los torturan, pero tan solo tendrán que habitar la Zona para explorarse a sí mismos y dar respuesta de forma consciente o inconsciente de sus existencialidades. ¿Serán capaces de enfrentarse a sí mismos con la máscara rota y la venda en el suelo? ¿O preferirán seguir habitando la ilusión, prolongando el sufrimiento que tanto dicen querer evitar? ¿Podrán ver que se necesitan el uno al otro para su progreso? ¿O quedarán condenados a sus limitadas perspectivas que por sí solas no significan absolutamente nada? Como espectadores: ¿Qué haríamos si supiéramos que nuestro deseo más auténtico se cumplirá, pero ese deseo nos revela como seres mezquinos? ¿Nos atreveríamos a entrar? Algunas cuestiones he decidido no mencionarlas para no hacer reseña SPOILER, pero wow. Me arrodillo ante el cine soviético.🚬🚬🛐 Es evidente que esto ha sido toda una experiencia compleja, confusa, irreal e inigualable. Toda una preciosidad en sus visuales, sonidos y guión. Nuestro amigo @Juda (https://boxd.it/hpS2J) dijo alguna vez: “Cuando empiezas a ver el cine como arte y no solo como entretenimiento, ahí es cuando puedes disfrutar de este tipo de películas.” Y no puedo estar más de acuerdo. Tarkovski no hace películas para entretener, sino para provocar reflexión; por tanto, más que una historia, esto es una travesía bastante original que evoca emociones profundas y primitivas ante cualquier espectador que la contempla. Si bien no es una peli para todo el mundo, tiene un ritmo lento y puede sentirse algo desafiante, pero jamás tediosa; te absorbe totalmente en su atmósfera misteriosa y su belleza cósmica. Su magía radica en dejarse llevar y disfrutar sin dejar de reflexionar sobre ella, una vez ha sido experimentada. Por su parte, me parece CRIMINAL que solo haya parecido un solo tema de los 5 maravillosos temas compuestos por Eduard Artemyev… una pieza fundamental para sentir lo enigmático y delirante del auténtico trance de la existencia. No puedo irme sin mencionar lo brillante e inteligente que me parece el final, porque cuestiona directamente la fe del espectador. ¿Qué tan atrofiado tenés el músculo de la fe? ¿Es realmente telequinesis o solo un efecto vibratorio del paso de los trenes? ¿Con cuál verdad decides quedarte? Yo solo digo que: “Cuando un hombre piensa en el pasado, se vuelve más bondadoso. Pero lo más importante es creer.” VI. POEMA, MI GIFT: [Sonando Matthäus-Passion BWV 244/ Zweiter Teil 39: “Erbame Dich” by Johann Sebastian Bach] (https://open.spotify.com/track/5Mc13h4K1SMfXEQlX4YvOT?si=HAEBwTD2SMmRiy1nm-spF) No hay luz sin sombra, ni risa sin llanto, ni fe sin el vacío que la desafía. No hay sendero recto que enseñe, ni deseo que llegue sin mérito. La vida se escribe en curvas y cicatrices, en fracasos que atormentan y avivan el alma. Cada paso es un mundo que se despliega, cada error, un espejo que refleja lo que somos, cada miedo, una puerta hacia lo incierto, un umbral que nos empuja a mirar más allá de lo que creíamos posible. En vez de buscar la puerta de la felicidad; construye tu propia habitación, tu propia Zona interior, donde los deseos más oscuros y los anhelos más luminosos pueden mezclarse, confundirse, y enseñarte que el viaje metafísico es infinitamente más hermoso que la llegada. El arte no es un premio; la ciencia no es una certeza; la fe no es un atajo. Todo se encuentra en la colisión, en el proceso que quiebra y moldea, en el vórtice que consume y revela el color verde que carece la vida. Existen logros monumentales, obras que desafían el tiempo, películas perfectas y mundos construidos, pero nada se compara con la sensación de atravesar tu propia Zona, de perderte en tu propia habitación, de ser simultáneamente guía, viajero y espectador de tu propio despertar. Porque la meta es ilusión, y la vida real es este instante, cargado de incertidumbre, de deseo, de miedo, de amor, de infinita posibilidad. Y, en ese instante, te das cuenta de que siempre has sido: Stalker, caminante y creador. Y que el viaje, es la única obra maestra que realmente importa. Como dijo aquel que caminó antes que nosotros: docilidad y vulnerabilidad son la encarnación de la vida; la rigidez es su compañera íntima en la muerte. FÍN. Lista de mis peliculas favoritas. (https://boxd.it/MTz9U) PD: Si llegaron hasta acá, qué locura. Muchas gracias por leer, lo aprecio muchísimo 🙏 Casi no salgo vivo de este laberinto lleno de trampas y marañas, atrapado en la zona, pero no es ese el sacrificio de la vida misma? Anyway, si quieren descubrir películas excelentes, pero poco vistas, les recomiendo la siguiente lista: great films, underseen, but worth it. (https://boxd.it/SLdbW) La estaré actualizando constantemente. Así podrán aventurarse a cosas nuevas o ver esos peliculones que ya tienen en su watchlist y no se acuerdan de su existencia. ¡Vida larga al cine del Padre Tarkovsky!
Stalker
The Zone is here, we are already changed! I think I remarked in the past how with some more poetic leaning works you philosophize and rhapsodize and engage with 'em at a remove. But Tarkovsky ensnares me in time and memory, across any continental divide. In a way, I never really stop experiencing his films.
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“My conscience wants vegetarianism to win over the world. And my subconscious is yearning for a piece of juicy meat.”
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