The Ascent

Diary Entry forThe Ascent

grimmer
Friday, 27 September 2024

Fun fact, the women who directed this was married to the director of Come and See, and the similarly of the two films is evident. They’re both anti war films, and both are considered as some of the best anti war films ever made. This is beautiful, in a horror way. The story is simple yet so effectively done, with the Judas being condemned to hell at the end of the movie. It’s a film everyone should see at least once before they die.

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Eiblin

The Ascent

¿Es mejor morir con la conciencia limpia o vivir con la eterna culpa de ser un traidor? Imagina el desierto, pero cubierto de nieve. Un desierto blanco donde resbalas igual que en el barro, pero congelado. No te matan los mosquitos ni el calor como en el monte, pero sí la hipotermia. No tomas tu orina deshidratada, pero sí agua sólida que no te salva, ya que si careces del abrigo suficiente para calentar y crear esa barrera térmica entre el ambiente y tu cuerpo, you'll die. Si la fascinante Dead Man’s Letters me sumergía en un mundo post-apocalíptico podrido en la radiación nuclear, aquí, en The Ascent, se retoma ese cine espiritual, meditativo y profundamente sombrío en un mundo congelado donde la guerra, en vez de quemar, te paraliza. En este sentido, la película abre con pequeños fragmentos de un paisaje bastante desolador, lleno de árboles deshidratados, secos e infinitos, como un campo abierto que es, en esencia, un desierto blanco sin horizonte ni refugio. Después de un enfrentamiento de topos que salían de lo más profundo de la nieve, en medio de la escasez alimentaria, dos hombres se sumergen en una travesía en busca de comida para abastecer a su gente compatriota, en plena Segunda Guerra Mundial, probablemente en algún rincón de la Unión Soviética, intentando ser ocupada por los nazis. En ella, el aspecto humano de estos personajes atrapados entre la vida, la muerte, el honor y la cobardía es lo que me pareció fascinante. El metraje genera una experiencia física, donde se vive su transformación en carne propia a través de un entorno hostil. Una atmósfera que hace difícil cuestionar cualquiera de sus decisiones porque muchas nacen de la desesperación; donde cada paso es una negociación con la muerte, la agonía y la incertidumbre. Sotnikov: Somos soldados. SOLDADOS. No nos revolcamos en la mierda. Esa no te la podrás lavar jamás. Rybak: Entonces… ¿al hoyo? ¿A darles de comer a los gusanos? ¿Eso quieres? Sotnikov: Eso no es lo peor que nos puede pasar. De hecho, no es de eso de lo que hablo. Ahora lo entiendo. Lo importante es ser fiel a uno mismo. Rybak: ¡Idiota! ¡Eres un maldito idiota, Sotnikov! Estudiaste para nada. ¡Yo quiero vivir! ¡Vivir! ¡Matar a esos bastardos! ¿Entiendes? ¡Yo soy el soldado! ¡Y tú ya eres un cadáver! Lo único que te queda es tu terquedad… tus principios. Sotnikov: Entonces ve. Sigue viviendo… pero sin conciencia. Sí que se puede. Sotnikov y Rybak son la encarnación perfecta del Yin y el Yang. Su conflicto adherido a su naturaleza convierte la ficción en un gris bastante intenso que enriquece la película. Me gusta ver a uno de ellos como una figura cristológica, enfrentando su destino con serenidad y valentía, mientras que el otro encarna una especie de Judas que carga con el peso de su cobardía en la muerte lenta de su traición. En este sentido, Sotnikov es físicamente débil y se arrastra casi como un gusano, pero dentro de sí lleva una fuerza moral invencible que lo mantiene vivo, representando la integridad y el sacrificio. Rybak, en cambio, físicamente tiene una potencia energética elevada, pero con una mentalidad donde el instinto de autoconservación desintegra lo moral. Sin embargo, esa postura es frágil. Su miedo de morir lo impulsa a encontrar cualquier manera de salvarse a sí mismo a cualquier costo. Y es esa tensión entre el cuerpo fuerte con espíritu débil versus el cuerpo débil con alma invencible, lo que me parece el punto más remarcable de la película. Justamente creo que eso es lo que más me encantó: cómo físicamente se puede aparentar algo, mientras espiritualmente se revela lo contrario. Es así como Sotnikov se eleva hacia su muerte, como un mesías que asciende en conciencia; mientras su compañero se condena a cargar con la culpa de su traición. Este es un cine con diálogos increíbles, que emplea la música con una precisión magistral. La manera en que se retrata el horror con los ojos, los silencios y los rostros es increíble. La escena de la ejecución es bastante dura, ya que sus miradas dicen más de lo que sus palabras podrían. La música transforma ese momento en algo trascendental y trágico, pero al mismo tiempo igual de terrorífico. Pocas películas me han provocado un impacto comparable al de Come and See o al horror que me generó Red Dawn. Esta no llega exactamente a ese nivel de crudeza, quizá lo digo porque tenía el cerebro medio fundido del dolor de cabeza y con algo de sueño, pero me parece memorable toda esa secuencia. En general, es una cebolla con múltiples capas por pelar. Visualmente es increíble. Está muy bien filmada y la poca música que emplea la utiliza de forma precisa. Es una película que absorbe desde el comienzo hasta el final, mantiene una coherencia estética y moral muy fuerte. El interrogatorio de Portnov me encantó, donde el general nazi que lo tortura plantea que la conciencia es un estorbo, que la muerte lo acaba todo y que el sacrificio no sirve de nada. Frente a eso, Sotnikov responde: “hay cosas más importantes que nuestro pellejo”, refiriéndose al nazi como “¡Basura humana!”. "Portnov, el interrogador nazi: Usted va a descubrir que es una verdadera basura. No se sorprenda cuando descubra que no seré yo, sino usted mismo. Verá en sí algo que no imaginaba antes. Se romperá toda su perseverancia y ese brillo fanático de sus ojos se apagará. En ellos aparecerá el miedo. Y entonces usted será, al fin, como es en realidad: una simple nulidad humana, llena de mierda ordinaria, sin gestas nobles, ni grandezas imaginarias. Ahí está la verdad. Pero no me ha ofendido. Yo sé lo que es el ser humano en verdad, y usted también lo sabrá.” Pero lo dice con una soberbia… Y ahí es donde yo le respondo: el que cree saberlo todo, nada sabe. Porque el que realmente sabe, sabe que poco sabe, justamente porque entre más conoce, más consciente es del efecto en cadena que nuestras acciones generan y ve complejidad en todo. Entiende que somos arquitectos de nuestra propia miseria, pero también creadores de nuestra propia experiencia. Sabe que es ignorante simplificar el océano a una gota o la humanidad a sus ovejas negras. Entiende que es imposible sublevarse solo, porque sabe que todos estamos igual de perdidos, intentando comprender el porqué de las cosas. Y que no hay otra forma de avanzar que no sea juntos: con compañía y colaboración. Y qué cosa más bella que hacerlo con afecto, con amor, con generosidad, con paciencia, con resiliencia, con sacrificio, con el otro. Porque la alienación, la soledad y el aislamiento absoluto no llevan a nada. ¡Qué desperdicio sería vivir una vida en la que no haces nada por nadie! Aniquilar el espíritu por puro raciocinio, cuando ambos pueden complementarse para nuestra evolución. Eso sí que es ser una “basura”. Un pilar más de la miseria, del egoísmo y del orgullo. La maldición de la genialidad sin ética, sin principios morales. Actos autodestructivos disfrazados de progreso; columnas podridas que, ante el menor terremoto, se desploman en la absoluta nada. Pudriéndose con los gusanos hasta que sea consciente de sus imperfecciones y del peso inmenso que implica tener libre albedrío. En fin, todo en la película vibra con un tono meditativo, espiritual y casi religioso. Es una película antibélica que, lejos de ser una historia clásica de guerra, es una reflexión sobre la resistencia, la traición y la lucha contra la poca humanidad. Si bien al inicio me costó un poco entrar, no obstante, la escena introductoria es excelente; en general, la primera mitad me pareció buena, pero la segunda mitad me pareció mil veces mejor y más que excelente. Esto es, sin duda, cine de alta calidad. Sólida por su fuerza simbólica, su atmósfera, su dirección artística y su profundidad moral, llena de matices por las actuaciones magistrales. ¡De verdad que el cine soviético es peak! PD: Finalmente le quiero agradecer a Rodri, alias @hnstlyrodriletter (https://boxd.it/bSRlz), el mejor reviewer en español que conozco. Me resulta inspiradora su forma de analizar y narrar cada historia que encarna como espectador. Lo menciono porque gracias a sus reseñas, que son mi motor para seguir escribiendo, lo hizo nuevamente. ¡Todo un crack! PD2: La mujer que dirigió esta película es la esposa del director de Come and See. La diferencia es que ella lo hizo primero 🙌🙌 Great films, not that popular, but worth it. (https://boxd.it/SLdbW)

16h ago
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Licenciado Mxje

The Ascent

March Around Cinema '24 (11/30): URSS 🇷🇺. The perfect antithesis of what would be "Come and See" in concept and execution (by Elem Klimov, the husband of Larissa Sheptiko, the director), this work narrates the horrors of war directing our protagonists on a path of, like the title suggests and confirms, ascension. A proposal from the former USSR about its war past, which gave rise to renowned works and some others forgotten but representative in its day, The Ascent is no exception within one of those anecdotal experiences full of mysticism that allow the viewer not to imagine or notify yourself, but rather experience first-hand said suffering and pain, which on the other hand, is more internal and spiritual. Its first part is the struggle and survival, while what follows is our last moments of dignity before death, the transformation between both halves. More leisurely and static in prism, the more it overflows with many themes (fear of death, betrayal, ideals being the most obvious but important) in which it easily gives a more complete look at the thousand wars on Soviet territory and related ones, The Ascent It's not just any other war movie.

2d ago
ichbins_a's profile
ichbins_a

The Ascent

A harrowing anti-war film with a dark atmosphere. The acting is good. Since war films aren't really my thing, and this one is no exception, I'm giving it 4 out of 5 stars. Definitely another anti-war film with a Russian flavor.

2d ago
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aryel

The Ascent

As simbologias religiosas presente na trama deu um ar mais filósofico pro filme.

4d ago

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